Los Asanas, La Ética Y La Evolución


Los asanas no fueron hechos para las Barbies en salones de yoga, sino para yoguis serios buscando la liberación espiritual y dedicados que trabajar a refinar la naturaleza humana a nivel individual y colectivo de la especie. Hacen que uno evolucione física, psicológica y espiritualmente. La liberación de tensiones y bloqueos energéticos en el cuerpo y la redirección del prana liberado (energía vital) hacia arriba en el cerebro causa corrientes nuevas de actividad. Primero, el prana crea este nuevo canal o surco en el cuerpo sutil y luego el cerebro comienza a cambiar e imitar los nuevos patrones energéticos creados por el prana al crear conexiones neuronales más complejas. Sin embargo, la mente debe ser capaz de asimilar estos cambios, por lo que es necesario entender profundamente para qué está diseñado el yoga.
Los cambios en las mentes tanto individuales como colectivas deben hacerse gradualmente, con plena conciencia y una evaluación de las fuerzas necesarias para combatir la inercia, o la fuerza que resiste esta evolución. Solo intenta forzar tu prana, o energía vital, arriba con la voluntad ciega del ego. Más tarde, prana reacciona y hace que la mente se sumerja hacia abajo con la misma intensidad. Por eso siempre hay un escándalo con el yoga comercial.
Yoga asanas como “el lotus volador” en el foto abajo concentran la energía vital (prana) en el corazón espiritual de Anahata mientras que la mirada de los ojos (drishti) dirige la energía vital hacia arriba, hacia la glándula pineal. Así se activa mas la glandula pineal y prepara el cerebro y el cuerpo para cambios espirituales.

Las asanas mantienen equilibrado el sistema endocrino y ayudan a romper esos patrones colectivos destructivos de pensamiento y sentimiento que degradan nuestra humanidad. Al equilibrar primero las glándulas inferiores, debemos liberar a la glándula pineal, que ha sido asediada cognitivamente por la contaminación del pensamiento egocéntrico y la mentalidad materialista. Con esta liberación, liberamos el néctar espiritual (amrta) de la glándula pineal para devolver la felicidad y la conciencia espiritual al mundo.
Solo un pequeño porcentaje de nosotros tiene que romper las barreras de la grosería para crear un patrón espiritual novedoso en la mente colectiva de la especie. Es una idea similar a la teoría del «centésimo mono», en la que unos pocos monos en una isla remota descubrieron una nueva raíz para comer y, poco después, otros monos de la misma especie en otras islas también descubrieron este nuevo alimento. Después de que unos «cien monos» descubrieron esto e hicieron vibrar la mente colectiva de la especie con este nuevo patrón de información, la información se filtró inconscientemente al resto de la especie y adoptaron el comportamiento como algo natural. Del mismo modo, la raza humana podría evolucionar si tan solo algunos de nosotros transformáramos nuestra conciencia humana animal en conciencia humana espiritual.
Yama y Niyama, ética universal
La forma en que vemos el mundo físico está determinada por el nivel de la mente que utilizamos para verlo. Solo en los niveles inferiores de la mente la actividad cognitiva está dominada por los sentidos y la actividad cerebral. Si purificamos el Svadhistana, o nivel conceptual de la mente, y lo liberamos del pensamiento estrecho y egoísta, entonces es posible ver el mundo como una proyección del pensamiento. Saber esto es cambiar nuestros pensamientos y, por lo tanto, cambiar nuestro mundo. Aquí es donde nos damos cuenta de algo muy profundo acerca de nuestra esencia y su conexión con un orden cósmico superior que actúa a través de nuestra conciencia del Ser en evolución, si se lo permitimos. Con las seis vrttis de la mente Svadhistana en equilibrio, uno puede liberarse del autoexilio y aprender a confiar en que tiene un lugar en el orden moral cósmico.
La mente conceptual de Svadhistana es capaz de pensar de manera abstracta y, por lo tanto, surge naturalmente la idea de un yo. Es muy importante que esta mente «que se establece a sí misma» se base en el amor, la seguridad y la racionalidad. Yama y Niyama son guías sencillas, pero profundas, para la conducta humana que fomentan la conciencia espiritual y la unión en todos los niveles de conciencia, y para los seres humanos, «dominados por la mente» y «que se establecen a sí mismos». El nivel de la mente Svadhistana corresponde al «factor líquido» de la energía unificada. Esta energía «líquida» es un campo unificado de ondas que colapsan y se cristalizan en el mundo material, el factor sólido. El factor líquido es más un mundo de «ondas» que un mundo de «partículas». La conciencia conceptual es mayor y podemos comprender nuestra relación con los mundos natural y social. Esta conciencia sutil y moral está abarcada por estos 10 principios universales. Ayudan a evitar que nuestras proyecciones mentales externas reaccionen, choquen y reboten contra el universo real, vivo y consciente, que es la Mente Macrocósmica de Brahma. Ir en contra del Tao, el orden cósmico, siempre causará reacciones o deformaciones en el campo unificado del factor líquido. El universo siempre se reajusta a sí mismo a partir de sus deformaciones y, por lo tanto, siempre estamos experimentando nuestras reacciones. «Tal como piensas, así te conviertes»,
Los yoguis tántricos se dieron cuenta de que, para que un ser humano se desarrolle adecuadamente a nivel personal y social hasta el punto de ser capaz de practicar sadhana (meditación), es necesario contar con un código moral de conducta que sirva de guía amigable. Todas las sociedades enseñan normas y costumbres que, idealmente, deberían ayudar a orientar a sus miembros hacia una conducta adecuada para que haya armonía en esa sociedad. En la sociedad contemporánea, cada vez hay menos sabiduría que los padres enseñan a sus hijos.
Los valores que la gente suele aprender a través de los medios de comunicación y en la sociedad en general promueven la superficialidad, la dominación, el egoísmo y el materialismo. Muy pocas personas tienen la noción de que viven en un universo vivo donde realmente existen ciertas leyes morales de armonía y equilibrio. Con mucha frecuencia, quienes hablan de moralidad la utilizan como una fuerza intimidatoria para controlar el comportamiento de los demás, en lugar de emplear la sabiduría moral para liberar la mente de ideas distorsionadas. Los sistemas religiosos y éticos suelen ofrecer una “justificación”, un patrón de cómo comportarse. Lo que a menudo carecen es de cómo crear las condiciones que ayuden a desarrollar el discernimiento moral. Yama y Niyama no se tratan de ser una buena oveja que sigue todas las reglas como un engranaje del sistema. Este mundo es relativo y no existen leyes rígidas e inviolables que se apliquen a todas las personas en todas las situaciones. La universalidad de Yama y Niyama consiste en la apertura de estos conceptos, de tal manera que el espíritu de la idea impregna todas las situaciones posibles. Por ejemplo, ahimsa, el primer y más importante principio ético de yama, no es una no violencia absoluta en la que la ley moral diga que no se puede matar a un mosquito o pisar accidentalmente un bicho. En cambio, ahimsa es el espíritu de no tener intenciones violentas hacia ninguna entidad. Ahimsa es una actitud que uno lleva consigo en cada situación, recordando que la Conciencia Suprema está detrás de toda la vida. Quizás este principio no te indique la manera exacta de responder a cada situación concreta, pero sí sugiere el espíritu de la interacción. Si te dijera exactamente qué hacer, ¿cuál sería entonces el valor del discernimiento? Lo importante es que uno comprenda la violencia en todos sus aspectos y trate sinceramente de nunca infligir esta destrucción inconsciente a los demás. La idea básica de Yama y Niyama es que todos los seres son sensibles y tienen un propósito existencial. Todos los seres necesitan una cultura inteligente y una crianza compasiva. Todos los principios de Yama y Niyama conducen al amor universal. En última instancia, todos los seres son Shiva, pero necesitan un poco de cuidado y nutrición para darse cuenta de ello. Yama y Niyama ayudan a inspirar este sentimiento universal.
Los 10 principios de Yama y Niyama son valores espirituales justos y muy universales que son realmente aplicables a todas las sociedades, ya que son valores prácticos basados en el dharma, basados en nuestra naturaleza esencial. Los principios de Yama y Niyama representarían la bondad sencilla y natural de un ser realizado, un Bodhisattva. Nos brindan un modelo funcional de moralidad, de cómo un sadhaka, o practicante de sadhana, debe comportarse para proteger su espíritu. Su comprensión ayuda al individuo no solo a adaptarse a la sociedad, sino también a comprender la verdad profunda y el propósito de la moralidad. Yama y Niyama no son tanto mandamientos divinos como guías prácticas de conducta. Para que la mente Svadhistana se desarrolle adecuadamente en un entorno social seguro y con confianza en sí misma, Yama y Niyama son indispensables. Mantienen la mente libre de complejos generados por impulsos ignorantes y egoístas que hacen imposible la sadhana. Lo que refuerza e inspira la moralidad no es tanto la amenaza de castigo como la comprensión de la acción y la reacción. Una buena educación moral cultiva el intelecto perspicaz para que los deseos físicos no solo se repriman, sino que se comprendan adecuadamente. Cuando uno ve que el sufrimiento y la alienación son el resultado de acciones egoístas e inconscientes, entonces uno realmente desea encontrar un camino de actividad que purifique y libere, en lugar de esclavizarlo a deseos nocivos. Los cinco principios de Yama enseñan el equilibrio en el comportamiento social, mientras que los cinco principios de Niyama orientan hacia la disciplina espiritual básica.
Son los siguientes:
Yama: Prácticas sociales
1) Ahimsa: No infringir dolor o daño a nadie con intención a través del pensamiento, palabra o acción.
2) Satya: El uso benevolente de la mente y las palabras, a través de la verdad compasiva.
3) Asteya: Renunciar al deseo de adquirir la riqueza o cualidades de otros.
4) Aparigraha: Vivir de una manera simple y evitar los excesos materiales.
5) Brahmacharya: Mantener a la mente siempre absorta en Brahma y ver a todos los seres como una expresión de Brahma.
Niyama: Prácticas personales
1) Shaocha: Pureza del cuerpo, la mente y el ambiente.
2) Santosha: Ecuanimidad y paz mental.
3) Tapah: Pasar dificultades por el bienestar de los demás a través del servicio desinteresado.
4) Svadhyaya: El estudio y entendimiento apropiado de escrituras espirituales y libros filosóficos.
5) Iishvara pranidhana: Tomar refugio o meditar en Iishvara, la Consciencia Suprema.
Extracto de Un Nombre Para El Infinito

